Una vez más buscando entre mis notas, casi siempre inspiradas en la noche; encontré el Salmo 91 tantas veces referenciado en estos días; porque no es la primera vez, ni será la última, si el Señor no regresa antes, en la que tengamos que alzar nuestra mirada a Dios suplicando su ayuda. Y Él nos dice:
“No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que acecha en las sombras, ni la plaga que destruye a mediodía"
ni la peste que acecha en las sombras, ni la plaga que destruye a mediodía"
¡Dios viniendo en nuestra ayuda! para clarificar nuestro entendimiento, darnos sabiduría, confrontarnos con la realidad, ofrecernos consuelo... Él nos revelará el motivo primordial de nuestra existencia.
Un virus nos ha puesto en jaque, se ha desmoronado nuestro mundo; algunos empiezan a pensar en la fragilidad de la vida, otros todavía no se han dado cuenta que están en una "cuerda floja". En realidad, ya lo estábamos, no es una condición nueva, esto viene a recordárnoslo con más fuerza, con el ímpetu de un sunami, la tragedia zarandeándonos.
Reflexionemos. No tenemos autoridad ni de un solo cabello de nuestra cabeza; pero Él se hizo hombre para darnos vida.
Reflexionemos. No tenemos autoridad ni de un solo cabello de nuestra cabeza; pero Él se hizo hombre para darnos vida.
Dios que lo entregó todo por ti, para darte salvación, para darte paz, Él tiene cuidado de ti.
1 PEDRO 5:7 “ECHANDO TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL, PORQUE ÉL TIENE CUIDADO DE VOSOTROS”.
En un abrir y cerrar de ojos puede desmoronarse nuestro mundo interior, irrumpiendo en nuestra vana manera de vivir, superficial, egocéntrica... azotándonos con la tragedia, problemas familiares, enfermedad, pena, tristeza, falta de propósito en la vida.
La verdad que confieso, en mi ingenuidad; que esta situación haría volver el corazón de los hombres hacia Dios. Primero nos conmocionamos, después hicimos chistes banalizando, por último nos acostumbramos una vez más; como en otras muchas otras situaciones: el hambre, las guerras, martirio a los cristianos, refugiados, maltrato al ecosistema, despilfarro, abusos, adicciones, injusticias…¡Reaccionemos! Esto no volverá a ser igual, ¿o sí?
Creía que Dios vendría ya (pero nadie sabe el día ni la hora), me imaginaba que esta situación derribaría el muro de separación entre Dios y los hombres, me olvidaba que la Palabra dice que, con todo " endurecieron sus corazones". Por favor, que no sea ese tu caso.
Porque cuando tu enfoque esta en Cristo, todo cambia; las tinieblas se vuelven luz, el lloro se convierte en paz, la tristeza en esperanza.
Entonces ya no estaremos en una "cuerda floja", sino en la certeza de que la mano de Dios nos está sosteniendo. Él nunca te soltará.
Dámaris 16/03/2020
Dámaris 16/03/2020














