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Bebé

domingo, 16 de diciembre de 2018

La Transparencia de su mirada





Nunca olvidaré la trasparencia de su mirada,
aunque su imagen se diluye ya...
Si fuera una princesa, y no una niña abandonada,
si la inteligencia fuese mi sello, y mi esbeltez de mariposa.

Mis andares no tuviesen ese peso de complejo,
y mis ropas no fuesen harapientas.
Las palabras que no te dije, fuesen arrancadas por la cordura, 
y la delicadeza de un ángel mis pisadas.


Entonces ¿Qué hubiera sido diferente?
Qué de los besos que te robé en sueños en mi almohada,
bocanadas de humo inhaladas en mi mente,
suspiros inocentes flotando en el aire.

¿Qué hubiera ocurrido?
¿Para qué querer saberlo?
Todavía la sabiduría tiene algo que decir:
Cuando se disipan los sueños, pero la realidad los suple con creces;
Lo llenan todo, se convierten en armonía y complicidad.
El amor imaginado es tan efímero,
tan pequeño, frente a la inmensidad del ancho mar; 
que lo que anhelabas; no es sino, una brizna de la verdadera felicidad.

Qué bueno vislumbrar una luz en el horizonte;
qué me hace brillar, sin complejos, libre, amada, dichosa. 

Esposo mío, tú eres esa luz, haces que el camino transitado,
tomada de tu mano, sea un regalo inmerecido.

​No puedo evitar que venga a mi mente este verso de Bécquer : 
"Como dos gotas que se encuentran y armoniosas se abrazan".



sábado, 1 de diciembre de 2018

NADA ME SEPARARÁ





NADA ME SEPARARÁ DE TI



"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma"
Julio Cortázar 

COLORES DE OTOÑO



«Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría.»  Salmos 90:12


Sin saber cómo, sin saber porqué, me encuentro en el otoño de la vida.
No se está tan mal en el otoño; en realidad, es una estación que me encanta, por algo mi llegada a este mundo fue en esa fecha; la de la caída de las hojas, el soplo del viento, los tenues rayos de sol, la respiración serena.

Los grises, verdes coral, azules turquesa, son mis colores,
Porque la vida también se puede vestir de color en otoño; aún mas, diría que también llega el esplendor en el otoño, se percibe de una manera intensa, los rayos del sol sin titubeos, inciden sin quemar la piel.

Ya no hay castillos de naipes, sino caminos trazados,
la firmeza de la roca, la fortaleza del mar, 
¡cálido aroma de miel!

Porque, quién lo sabe, así lo quiso Dios, un proceso por el cual aprendemos que lo mejor está por llegar; nos vamos acercando a nuestro verdadero hogar.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.           Romanos 12:2